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Hace pocos días se confirmó que un dibujo, encontrado hace 3 años en distrito de la ciudad de Lima, Perú, no pertenece a la era cuaternaria del Paleolítico, como inicialmente presumieron algunos paleontólogos destacados, sino que éste pertenecería a una era mucho más reciente, la nuestra. El dibujo tiene una antiguedad aproximada de 18 años solamente, lo cual ha causado conmoción en el mundo científico. Personalidades de la investigación aun se preguntan cómo pudieron fallar tan estrepitósamente los estudiosos en definir la antiguedad de este dibujo. La explicación que dio el Dr. Rumenos Tecagidirisis, de la Universidad de Atenas, y a quien se le encargó la delicada tarea de examinar el dibujo y realizar las pruebas químicas sobre el papel, fue que le resultaba casi imposible de creer que un dibujo como éste pudiera haber sido hecho hace poco tiempo. “Para poder hacer un dibujo así, es necesario otra contextura, otra anatomía”, indicaba el Dr. Tecagidirisis. “El trazo sólo puede haber sido hecho con manos muy grandes, toscas y de muy poca habilidad. Hemos comparado los trazos con pinturas rupestres del sureste africano y coinciden plenamente con el período paleolítico en la era cuaternaria. Lo único que podría explicar lo ocurrido es que tengamos entre nosotros reminiscencias prehistóricas antropomorfas en Lima, que hayan sido congelados por miles de millones de años y luego despertados en el siglo XX para ponerse a dibujar. Esto es ciencia ficción”, explicó aturdido el científico.

Lo cierto es que no se ha podido encontrar al autor de este dibujo, quien, según la fantasiosa hipótesis del Dr. Tecagidirisis, podría identificarse sin ningún problema: manos extremadamente grandes y toscas, con mucho pelo en manos y cuerpo, color de piel oscuro, cabeza pequeña y signos inequívocos de subdesarrollo intelectual. Ojalá y ningún lector lo tenga cerca. En todo caso, aquí los dejamos con el dibujo de la polémica, a quienes los científicos cariñosamente han apodado “Bobby”.

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Viernes. Piso 11 de un departamento en el medio de otro mundo, donde todo es mejor que en el nuestro. Vista espacial de la Lima esplendorosa, la inocua, la de catálogo. Dos machos humanos, desenfadados y egocéntricos. Uno patán, el otro meloso. Y en medio, una mujer, hecha y desecha. Dispuesta a calentar hasta a una morza. Uno de ellos descamisado. tenía calor. El otro entregando su copioso vello púbico al ensayo de estilista que ella quería hacer. Todo procedía normalmente dentro de una anormal situación. Estaba todo planeado, pero iba mejor y más rápido que lo planeado. Ella insistía en preguntarle al casado por su esposa. El respondía con esquiva ligereza. Su esposa, al fin y al cabo, no era parte de este plan, y estaba muy lejos para serlo. Ella quería jugar. Ellos también, definitivo. Luego de cuatro copas de buen tinto riojano cada uno, la poca verguenza se arrojó por el balcón y dejo al trío burbujeante al filo de la consagración del más divino de los ejercicios. Ella trajo dos cajas cuyos contenidos no tenían ninguna relación con sentido, al menos para ellos. En una, las fotos familiares. Ver todas y cada una, con el obligado falso interés mostrado a flor de cara y gestos, era prerrequisito para descrubir el contenido de la segunda. Luego de casi cuarenta y cinco minutos de fotos de su hijo, sus ex, su amiga (qué amiga) coreana y otros personajes olvidables, el secreto se develó. De la segunda caja emergieron como jack-in-the-box numerosos vibradores, consoladores y otros adminículos usados para administrar culos, el de ella obviamente. Ella le pidió al meloso que accediera a colocarse las esposas deco con felpa púrpura de fibra larga. Y él lo hizo. Sin camisa y esposado purpúreamente el meloso hubo de enfrentar una de las situaciones más incómodas de su vida de mediana edad. El ex-marido tocó el inter, estaba subiendo al departamento de ella, al olimpo de las pasiones desenfrenadas. Ella, nublada por el licor, alcanzó el botón del inter de un salto sin darle tiempo al meloso de poder, al menos, retirarse las esposas. La camisa era misión imposible. Ni se acordaba en qué lugar de la casa la había dejado. Sin ayuda, ya que el patán sólo alcanzó a reirse alocadamente sin ocultar su evidente estado de nerviosismo, logró encontrar las llavecitas que abrían la cerradura de las esposas púrpura. EL meloso logró quitarlas de alrededor de sus muñecas en el preciso instante en que el supuesto ex-marido irrumpía en la terraza donde nuestros instintos más salvajes habían sido petrificados por su sola presencia. El meloso dijo” qué bacanes estas esposas, no?” “Che, y no sabés todas las cosas que esta piba tiene. Es una bomba”. No era su ex-marido. Era un aturdido y casi descerebrado compatriota del Diego que en plena vaporización herbácea y olor a azufre, había acudido a ella para salvar una terrible noche de aspiradas y frustraciones sexuales. Y ella, tan noble, lo quiso ayudar. Meloso y patán decidieron colgar las esposas en la varanda del balcón que da al Edén limeño, como el boxeador veterano que cuelga los guantes cuando ya no quiere más golpes. A la media hora patán y meloso yacían entre dos charapas caprichosas, compartiendo cama, mujeres, olor a sexo y una gran, gran frustración.

Monos y monadas

Estimados Consecuentes,

 Creo que no hay duda que nuestro querido y recordado Mono ( a.k.a. K-K) ha sido el protagonista de muchos de los célebres momentos que hemos compartido, los cuales no dejan provocar las más sonoras carcajadas cada vez que son evocados.  A continuación listo algunos de ellos, a manera de  propuesta para que puedan ser desarrollados por alguno de ustedes:

 El Mono Fonzarelli, aventuras en moto

El Mono Pistolero, el sheriff de Huacho

El Mono Racer, rey de los karts

Mono Pinball Wizard

El Mono y los chizitos

El Mono puh, viaje a Chile 

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Ahí les dejo la inquietud

 MOM

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 Terminaba el ciclo 94-1 en la ULIMA, y ya teníamos definido el plan para ese 28 de Julio, road trip a la cálida ciudad de Piura. El motivo, ó pretexto, visitar al amigo Cabeza (a.k.a. Ted Danson de Comas) que cursaba el primer año de su primer MBA.

 Aplicando los conocimientos adquiridos en la facultad de ingeniería, hicimos los cálculos del tiempo de viaje, consumos de combustible, lubricantes y llantas en la poderosa “TRONCO”, todavía vigente salvo que Peregrino indique lo contrario. Obviamente fallamos en calcular  los imprevistos!!!

 Y llegó el día de la partida, previa pasada por la universidad a recoger una nota del Alquimista, había que asegurar estando presente, ya que nunca fallaba el “profe un puntito más”. Todo Ok y arrancó el viaje, Mambo, Jovo, Pechuga de Canario y la Negra rumbo a la primera escala: Huacho para recoger al Mono que andaba marcando tarjeta por esos lares. Luego del pernocte respectivo, partimos muy temprano rumbo a Piura, según nuestros conocimientos de geografía y apoyados en el MAPA que Jovo llevaba, estimamos unas 10 horas para completar el trayecto, cuan equivocados estabamos.

Al cabo de una hora de camino, y habiendo asomado las primeras disputas por las ubicaciones en el asiento trasero, ocurrió el primer imprevisto voló la llanta posterior izquierda, gran problema nos quedabamos sin repuesto al inicio del viaje, pero bueno buscaríamos solución llegando a Trujillo. Conforme avanzabamos por la Panamericana Norte, encontrabamos que el buen estado era inversamente proporcional a la distancia recorrida, que inocentes habíamos sido, creer que toda la carretera era como el tramo Lima-Huacho!!!!

 Luego de almorzar Trujillo, y habiendo solucionado lo de la llanta, reanudamos la marcha a Piura, nuevamente recalculamos el tiempo para la llegada, 400 Km a 100 Km/hr –> 4 horas, “listo llegamos a eso de las 7″, una vez más error. Llegamos a la zona de Pacasmayo, justo a la altura del desvío a Cajamarca, y se aparece un descomunal rompemuelles, imposible frenar , pum!!!!!!! tremendo golpe pero la TRONCO seguía en una pieza, eso creí, a los pocos metros vi como subía el marcador de temperatura, uy problemas. Parada obligada a chequear el motor, terrible hallazgo se había soltado el radiador (recién reparado!) y fue a parar contra el ventilador, panal roto, refrigerante por todos lados, y ahora ¿quién podrá defendernos? 

Dicen que en las situaciones adversas afloran las habilidades y el caracter de las personas, pero esto no se dió con la tripulación de  Los Consecuentes, cero conocimiento y disposición para la mecánica. Alguién del lugar nos señaló una casa de esteras a unos metros más adelante, allí nos podrían ayudar con el radiador. En efecto se trataba de un rudimentario taller, y con unos implementos que podían ser de inicio de siglo procedieron a la reconstrucción del panal. Una vez más estabamos en la ruta, consultando el mapa de Jovo recalculamos el tiempo estimado de llegada: 320 Km a 90 Km/Hr  ” a las 9 PM llegamos a Piura”.

Caía la noche y conforme se extinguía la luz también iba desapareciendo la carretera, ¿cuándo bombardearon esto? era una pregunta válida de cara al camino que teníamos que enfrentar. Cada kilómetro recorrido significaba reducir la velocidad, ¿papi cuanto falta para llegar? ,  el tono de los reclamos por no respetar el puesto en el asiento posterior iba subiendo,  ¡¿carajo a que hora llegamos a Chiclayo?! Quiero pichi!!!!. En eso otro bache infernal y maldición temperatura marcando rojo, otra vez se jodió el radiador.

 Sin ningún pueblo a la vista, a sólo minutos para el anochecer y con la camioneta malograda, nos quedaba buscar un buen lugar para cuadrarnos y esperar el día siguiente. Encontramos unas casas, allí nos dieron el dato de que “más allacito” había un mecánico que quizás nos podría ayudar, nombrada la comisión esta partió, provista de una linterna, hacia el punto indicado. Cayó la noche, que meyo no se ve nada. La providencia se hizo presente, la comisión regresó con buenas nuevas, encontraron al mecánico.

Nuevamente Los Consecuentes hacían gala de su incapacidad para la mecánica, el Mono no distinguía entre un desarmador y un alicate, el Alquimista no se quedaba atrás. Una vez más fuímos testigos del ingenio y habilidad del cholo peruano, con un poco de material reciclado y un soplete que usó Matusalén repararon el radiador, por lo menos lo suficiente para llegar a Chiclayo. Rápida evaluación, con tanto problema no valía la pena continuar esa noche, nos quedabamos a dormir en la “Ciudad de la Amistad”, chesu ese telo no estaba en el presupuesto original.

Empezó un nuevo día, revisamos el estado del radiador , todo estaba bien listos para el último tramo. Un refill de combustible, y consultamos al grifero en cuanto tiempo llegabamos a Piura, dió una mirada a la TRONCO y pronosticó unas dos horas de viaje, ajá llegamos a las 10:30.  Consulta de rigor al mapa de Jovo, la ruta a seguir Motupe – Olmos – Chulucanas – Piura, dos horitas y listo. Iniciamos el trayecto, pasando por los pequeños pueblos típicos de la zona, atentos la Cruz de Chalpón. Muy animados ante el inminente fin del viaje, no reparamos en que poco a poco  el tráfico en la vía iba disminuyendo, llegamos al desvío a Bagua y avistamos a una camioneta de la PNP, había transcurrido poco más de una hora de camino así que mejor preguntamos si faltaba poco. Quizás los tombos se molestaron con nosotros por haber interrumpido su descanso, confirmaron que por ese camino llegaríamos a Piura en un par horas como mínimo, que ignorante el grifero que había estimado unas dos horas.

Seguimos nuestra ruta, siempre consultando el mapa de Jovo, ya nos parecía raro que solamente nos cruzaramos con uno que otro camión, estabamos en la Panamericana Norte única carretera de la zona (eso decía el mapa de Jovo). En eso llegamos a un puente, el mismo tenía solamente un carril ya que justo a la mitad del mismo una de las vías se había desplomado sobre el lecho del río. Que desastre de país, bueno pues crucemos despacio con cuidado. Y seguimos nuestro camino, nuevamente la ruta parecía devastada por un bombardeo, y era recorrida por uno que otro piajeno o BMV (Burro Motorized Vehicle).  El reloj marcaba ya más de dos horas de recorrido, y era muy difícil encontrar el trazo de la carretera, ah no aqui hay algo que está mal. Mejor regresar ahora que tenemos un poco más de medio tanque de gasolina, media vuelta y busquemos a quien preguntar.  Caaaamión a la vista, ¿a cuanto está Piura? nos miraron con asombro, ¿que hace por aca? ¿por qué no tomaron el desvío a Bayovar, justo a la salida de Chiclayo? . A consultar el mapa de Jovo, no aparecía el dichoso desvío a Bayovar, solamente había una explicación el mapa era más antiguo que la nueva carretera!!!.

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Regresando el camino andado, enfrentamos nuevamente el puente en ruinas,casi lo terminabamos de cruzar cuando ….  ¿por qué los otros carros cruzan por el río? , carajo este puente se cae en cualquier momento!!!!!!!!!, atentos la Cruz de Chalpón, encontramos el dichoso desvío y en efecto en dos horas estabamos en la tierra de los piajenos, los algarrobos y los chifles, nada más que unas 24 horas después que nuestro cálculo inicial.

El recibimiento fue célebre, podremos escribir luego sobre el mismo, y sobre otras anécdotas de nuestro tour piurano, habla Tetracampeao.

¿Alguien me podrá recomendar qué cosas debo comprar en mi primera incursión por Wong?

Zaloberg, ¿me recomiendas alguna marca de aceite de oliva o arroz blanco graneado?

Finalmente luego mucho esfuerzo por parte de AAAAnnnntoooonnnniooooo estamos conectados por esta vìa, ahora casi todos somos parte de este mundo virtual, bienvenidos… ojala encuentren en este espacio un lugar para poder intercambiar experiencias, anècdotas y el camino que aùn recorremos juntos,  por que lo que acà compartimos es la vida misma, nuestras vidas.

 Muchas cosas han cambiado, sino vayamos a las fotos y videos que tenemos archivados y que son clasificados, en especial ese donde estoy con unos lentes increìblemente monstruosos y un pelo que para que recordarlo; como digo mucho ha cambiado, algunos son padres, otros se casaron, algunos se casaron y se divorciaron, algunas enamoradas de toda la vida son las esposas y en otros casos llegaron nuevos amores , algunos se fueron y otras regresaron; pero lo que resulta importante, y lo que no ha cambiado, es que la amistad ha sobrevivido todos estos años, junto con las ganas de ser, de estar, de pertenecer.

Este debe ser un espacio para recordar, pero como dijo Mambo, tambièn es un espacio para proyectar, para incrementar el anecdotario consecuentil, es un espacio para dejarle un testimonio a nuestros hijos, el testimonio de quienes fuimos y quienes somos, para que sepan de donde vienen y eso les permita saber hacia donde van, con la seguridad de que la amistad es un valor que se cultiva, que es lo que nos permite seguir, sobrevivir, que nos vuelve fuertes y seguros en muchos aspectos.

Ha llegado el momento, tal como Pinky y Cerebro dicen, de hacer lo que hacemos todas las noches mis queridos consecuentes, conquistar el mundo!.

Me desconecto.

Adeu…

Funcionarà?

Quiero probar si funciona esto primero.

Neurodato parroquial

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Para inaugurar la sección que mi natural curiosidad creó, informo a través de este anuncio parroquial que me he mudado. Mi primer neurodato no es de ciencia, ni deporte ni cultura; este neurodato está referido a mí. Finalmente, dejé el núcleo familiar en el que pasé más de treinta y cinco años de mi vida. Se que estaré triste pronto, cuando sienta realmente qué es lo que realmente ha ocurrido.

Por ahora, informo y extraño. Especialmente a mi papá y mamá.

Comparto con ustedes este articulo de un diario chileno, interesante….

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César Fredes
La Nación de Chile, Domingo
11 de marzo de 2007
De paseo por la capital gastronómica de Sudamérica
Lima, viaje a la gloria culinaria.
La ciudad de los virreyes es una de las capitales gastronómicas de Latinoamérica, porque casi todo lo hacen rico, original, verdadero, propio y variado. Desde el famoso caldito chilcano, que regalan si comes un cebiche de mil pesos en el Mercado de la Magdalena, hasta el fastuoso festín en base a 12 variedades de papa de Gastón Acurio, el líder de una nueva proyección. Perú tiene, según una encuesta de la revista “The Economist”, una de las 12 gastronomías más importantes del mundo. Y ya sabemos desde hace rato que de las cocinas americanas, la peruana y la mexicana están a la vanguardia con mucha ventaja. Esto lo comprobamos en un nuevo viaje a Lima, una ciudad donde, a medida que se penetra en el conocimiento de lo que se produce y de lo que se come, más se admira la culinaria del que fue imperio incaico. Al disfrutar cada distinto cebiche, cada guiso, cada refinamiento –como el cuy confitado– o cada “sánguche” que descubrimos en bares o juguerías limpísimos, pulcros y centenarios, nos reiteramos, a veces no sin envidia, la vieja pregunta: ¿qué tienen los peruanos que cocinan tan rico? Cada vez más, un par de convicciones se van afincando. Primero, fueron un imperio, donde mucha riqueza concentrada, como en todo imperio, fue utilizada –en pagos y aprovisionamiento– para la creación, mantenimiento y desarrollo de una culinaria dedicada a los monarcas y castas dominantes. Hubo en el Perú cocineros con espacio, tiempo y recursos empleados en hacer las cosas bien, con tiempo y mimo, hasta crear una cocina de excepción. Ocio creativo. Tiempo para el arte de la cocina pagado por los monarcas para su deleite, cuyos vestigios perduran. Y lo segundo –quizá a lo largo del tiempo fue lo más importante– radica en la vieja y sabia afirmación que dice que “más discurre un hambriento que cien letrados”. Perú ha sido por siglos y sigue siendo, a despecho de esplendores parciales, un país con pobreza y hambre, donde cocineras y cocineros han sabido crear verdaderas delicias con unas pocas papas y un puñado de hierbas. Hay otro elemento que no puede desdeñarse, y son las influencias de otras razas y culturas, que han dado al Perú la riqueza culinaria que tiene y que nos deja pálidos a los chilenos. Primero, españoles y negros africanos; luego, chinos e italianos, y después, japoneses, constituyeron el crisol que es una cocina en la que casi no se habla de “fusión” –en el sentido de arbitraria mezcolanza tan en uso en Chile–, pero que tiene formas, técnicas y sabores de variantes casi infinitas, si bien todas buenas.

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El cebiche más limpio. En Lima, Javier Wong –aspecto, lenguaje y sabiduría de monje zen– ejerce un liderazgo sólido con sólo dos productos del mar: lenguado y pulpo. En su pequeño restaurante, en el que sólo hay dos ayudantes, y en sólo tres minutos desde el ingreso del comensal, extrae del conservador de frío un lenguado de ocho kilos que ha llegado hace una hora, toma con delicadeza un gigantesco cuchillón, rebana cebolla morada en juliana, exprime un par de limones, pica en la tabla mientras sonríe suavemente y sirve un cebiche mixto al que le ha agregado cortes de pulpo con su piel y que sabe a gloria. ¿Quieres comer el lenguado más fresco, el pulpo más tierno? Ve a Javier Wong (Chez Wong, en La Victoria). Si se lo pides, te hará en su wok, en otro par de minutos, un salteado con los mismos elementos, más algo de pimentón, que sabe a gloria. Wong no hace casi nada más que lo dicho, pero todo el mundo lo respeta. Pulcritud extrema y productos fresquísimos y de primera calidad son su clave. Aparte que es una especie de filósofo, un poeta. Un lugar insoslayable de Lima.

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Gastón Acurio, el líder. La misma clave de productos insuperables –por los que no pregunta precios a sus proveedores, pero a quienes les exige lo mejor y lo más fresco– es también la base de Gastón Acurio, quien es el gran chef de Perú, aunque él se dice sólo un cocinero, y ejerce su joven magistratura en el Astrid y Gastón de la calle Cantuarias, en Miraflores. Gastón lo combina todo: productos de primera calidad, del foie gras al lenguado, de la anchoveta al cuy, con una técnica de alta escuela que aprendió en París. Pero lo que más se nota, por sus dichos, por sus recuerdos, por sus historias y porque todo ello ha quedado en sus menús, son los aromas y sabores de su infancia, de su casa, de los mercados y comederos populares de los que conserva gran parte de su sazón peruana, colmada de hierbas y de ajíes. También ha formado una escuela de cocineros natos, casi iletrados pero geniales, que lo secundan en su ya media docena de locales en Lima y Latinoamérica. Victoriano López, un nativo de los Andes más elevados, llegó un día a Astrid y Gastón, y luego de pedir hablar con el jefe le dijo, apenas en castellano, “necesito trabajo”. Victoriano, un verdadero ídolo incaico, bajo pero ancho de espaldas y musculatura, que ilumina la sala con su sonrisa de ojos y boca entera, luego de lavar copas y sacar basura es hoy, tras ocho años de aprendizaje, “el jefe de jefes” –como su patrón lo describe– de todos sus cocineros en Perú, Chile, Ecuador, Colombia y Venezuela. Fue Victoriano, porque Gastón compartía mesa con nosotros, el que preparó un menú de 12 platos elaborados en base a muy diferentes tipos de papa, otra protagonista de la culinaria peruana. Sobre una gran fuente las había negras, rojas, rosadas, amarillas, casi azules. Y también pequeñitas, grandes, redondas, ovales, ahuesadas. ¿Por qué ellos y nosotros no? Después, el festín glorioso de creatividad, sabor y refinamiento. Desde un pan esponjoso y adictivo, de papa molida y mantequilla, hasta un helado de manjar de papa amarilla y trufa de chocolate caliente. Hubo también chips de papas hayro con sishimi de ají limo y huacatay, papas silvestres asadas a la sal con salsa ocopa, papas huamantanga salteadas con mantequilla y perejil, ocas en hoja de plátano con dos versiones de salsa huancaína, papa amarilla en concentrado de cangrejos reventados (¡una gloria!), olluquito casero con aromas de jamón ibérico, cau cau de conchas y hierbabuena, sancochado de chuño con lomito de cordero envuelto en repollo y paico, y un rack de chuletones de ternera horneado sobre papas, con una salsa bearnesa al huacatay. No se dice, y el que lo entiende lo entiende. Pero la más clásica salsa francesa para acompañar carnes prescinde aquí del refinado estragón para ceder protagonismo al peruanísimo huacatay, ¡y queda mejor! La gloria total es la carapulcra, una especie de puré de papa seca amarilla, con cuy confitado crocante, casi laqueado. En casa de Gastón Acurio reina la disponibilidad de medios, el éxito y la cultura del jefe, formado en París. Pero todos sus platos son apenas evoluciones de preparaciones profundamente peruanas, ancestrales y de uso cotidiano: el ají limo, el huacatay, el perejil, la hierbabuena, el paico, toda la variedad de papas y el modesto cuy, roedorcito que crían en sus cocinas para consumo doméstico casi todas las familias pobres del Perú. Algo hay en la sensualidad del pueblo peruano que nos supera de lejos, tanto en las clases pobres como en las adineradas, y que les hace no conformarse con la a veces torpe papa cocida (o frita), de la que casi no pasamos en Chile, y buscarle la vuelta de tuerca al sabor, para mejorarlo. En Chile somos adictos al ají, pero sólo al ají rojo en salsa con el que torpemente, con una cucharada, anulamos el sabor a cualquier bocado que ingiramos. En el Perú, el manejo sutil de las infinitas variedades y dosificaciones del ají hace inmensa parte de su gracia en la cocina, salvo en la brutal causticidad del rocoto, que a menudo se usa en los cebiches. Quizá la clave está en que a ellos les interesa su cocina y a nosotros no. De mariscador a cultivador de papa. De estudiante a magistrado. De poeta a ministro. Otra gloria es su literatura gastronómica, de entre la cual, el libro “Perú, mucho gusto” nos regala, aparte de las fotos, 300 páginas de deleite y saber que proyecta a Perú hacia el mundo. Lo firma el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Alfredo Ferrero, y es una obra con la que en Chile, por ahora, sólo podemos soñar.

En vista de que nadie se ha animado a escribir algo en nuestro nuevo punto de encuentro, voy a dar el primer paso escribiendo alguna idiotez que los anime a elevar sus comentarios destructivos y así empezar una seguidilla de “posteos” que no acabe nunca.

Qué significa este blog para mí? Primero, es la gran oportunidad de que nuestro grupo, Los Consecuentes, logre trascender más allá de lo que cada uno de nosotros reserva en su memoria. Una conducta colectiva habitual, que ocurre cada vez que nos juntamos, es que repasamos con alegría nostálgica las mil y un anécdotas que hemos grabado en nuestras mentes a lo largo de más de 18 años, dejando de lado las conversaciones sobre nuestro presente, el cual cada día se nos presenta más aburrido y plano. Hablamos del pasado, pero la memoria es limitada. En este blog podremos recordar y revivir, cada vez que a cada uno le dé la gana, sin necesidad de juntar a todos, las cojudeces de Fernando, los acosos universitarios de Javicho, las tribulaciones fundamentalistas de Memo, las poses de Gonzalo, las opulencias de Mambo, las borracheras de Mañuco, las palabras del Chino, las neurosis, psicosis y otras debilidades mentales de Toño, y mis valiosos aportes a la humanidad…y mis metidas de pata, mis peleas con el Negro, mi snobismo intelectualoide, y demás perlas. Aquí podremos tener todo eso cada vez que queramos.

Segundo, es una plataforma para discutir, pelear, aliarse, mariconearse y repartir insultos a diestra y siniestra, y TENER TODO ESO GRABADO!!!! Haremos historia de nuestra historia!!! Es casi un Reality Show de nuestras miserables vidas juntos, qué delicia!!!

Acabo de darme cuenta que Toño ha creado unas categorías en las cuales cada post que escribamos debería encajar. No sé dónde encaja éste. Quizás es inclasificable. Podría decirse que es una introducción a un nuevo mundo en la vida de Los Consecuentes. Aprovechémoslo. Buen provecho.

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