
Así como Don Quijote tuvo a Rocinante, Alejandro a Bucéfalo, Julio César a Genitor y el Cid a Babieca, Los Consecuentes también han compartido aventuras con sus “corceles”, quizás alguien diría jamelgos, pero prefiero quedarme con los primeros.
Increíbles sucesos vividos con o por las máquinas que conducíamos desde los primeros y lejanos días en la facultad, esos días en los que la mayoría no contaba con una licencia de conducir pero aún asi se aventuraba a recorrer las calles de la ciudad. Sino que nos cuente el Alquimista las peripecias en la antigua avenida Olguín, cuando no era la vía rápida que hoy todos conocemos a bordo del VW de la familia.
Hoy día recordar las angustias pasadas para alimentar los motores nos arrancan sin duda sonrisas, pero en aquellos momentos realmente se trataba de un gran desafío, ejecutar actos, casi de magia, para evitar que la aguja llegara por debajo de de la “E” ó “R” y pudieramos sacar unos kilómetros adicionales. En esa materia el amigo Zaloberg, desarrollo poderes ocultos para desplazarse aprovechando los vapores del Sunny, y aún en esa condición alcanzar el rojo en el tacómetro (pobre autito!!!).
De la disponibilidad materia a parte, no contando con nuestros nombres en la tarjeta de propiedad, siempre rondaba la amenaza de no contar con el vehículo, situación que podía acabar en segundos con el plan mejor concebido. Cuantos momentos amargos al perder las batallas por quien usaría el auto, y peores aún, cuando ganadas, darnos cuenta que el valioso combustible dejado el día anterior ya no estaba, a llorar al cerro.
Exceptuando al Chino, cada cual ha tenido una particular forma de cuidar y conducir el tan ansiado recurso, una cosa es segura el Mono jamás ganaría el premio al mejor mantenimiento. Por supuesto que fuera de todo límite el estado de Land Cruiser, en cuanto a corrocería, dirección, sistema eléctrico, refrigeración, etc. etc. etc. Existe la leyenda que una noche al tomar una curva con bache incluído quedó en la tangente el tanque de combustible y el piloto no reparó en el suceso sino hasta varias cuadras adelante.
Recordados con cariño el K-K móvil que tuvo días de gloria cuando Superation lo conducía y que acompañó al Mono en su ruta Lima-Huacho. El Tajador del Alquimista, Toyota Starlet de excelente rendimiento y que acabó sus días asemejándose a una muela picada. La Land Cruiser y el Camaro de Jovo, no hacían gala de gran imagen pero nos acompañaron lealmente. El correcto VW de Nieblaextinta recorriendo la ruta Monterrico-Chorrillos, que sufrimiento cuando fue robado en Salguero, de eso vale la pena escribir algo especial. El Sunny de Zaloberg, el VW y la pick-up de Peregrino, y mi recordada Ford Bronco , la Tronco. Nota aparte el Alfa Romeo que eventualmente conducía la Cabeza, ese carro era de otro lote realmente y en parte causante de que al Mono no lo bajaran de categoría de pago en la universidad.
En fin ya escribiremos de paseos, juergas, carreritas y demás aventuras a bordo de nuestros fierros. Aunque la mayoría ya vivió la experiencia de un cero Km, creo que recordamos con cariño esos días y esos autos.
No le levanten falsos testimonios a la Land Cruiser, nunca se le cayo el tanque, se le chorreaba la gasolina, eso si.
El que perdio el tanque fue el poderos Pontiac Tempest Azul, 8 cilindros devoradores de combustible.Con el que alguna recordada maniobra realizamos teniendo como tripulacion al Alquimista y al Mono, quedando cara a cara con un Enatru.El mismo que El Chino penso se podia incendiar si prendia la linterna cerca al carburador, cuando le echaba gasolina para que prenda.
Sorry Jovo por el Lapsus Memoriae, se vuelven frágiles los recuerdos de hace casi dos décadas.
No problem.
Estan usando el RSS READER???
Jajajaja tremendas memorias, hay tantas que quiero olvidar, como el momento compartido con Niebla regresando de un karaoke y siguiendo el camino amarillo, jajajajajajaja, tremendo huaico el que siguio. En fin.
Buen relato.
Nos leemos.
Doy fe de todo lo que dice Mambo. Vale la pena aclarar que el K-K móvil era también conocido como “La cucaracha”.
Me vino una tremenda nostalgia al pensar en mi “Muela cariada”. Cuántas historias, cuántas empujadas!!!
Épocas bohemias y de Ron Pampero.
Buen post, nos hizo recordar con cariño y tristeza a nuestra querida “cafetera”, un destartalado Honda Civic de 1983. El propietario oficial era Fresa, pero todo el escuadrón de cojudeces.com la sentía suya.
La tratábamos con desprecio, la negábamos, nos daba vergüenza, y sin embargo nunca nos falló, sobre todo a la hora de “escanear” (término que explicaremos algún día no muy lejano).